miércoles, 7 de noviembre de 2007

Alex se va a Estocolmo (y vuelve con pena a Stavanger)

El último fin de semana que estuve en Suecia fuimos a pasarlo a Estocolmo. Al principio íbamos a ir dos días, pero al final decidimos pasar allí sólo la noche del sábado, más que nada por ahorrar un poco de dinero.
Lo que en principio debería haber sido un viaje alegre, de esparcimiento comenzó siendo casi un infierno (menos mal que luego se arregló bastante).

Como conocíamos a gente que había ido sin hotel, decidimos hacer lo mismo, porque nos dijeron que desde la oficina de turismo te buscaban uno. Llegamos a la oficina de turismo y preguntamos, pero lo único que nos dieron fue una lista con hoteles y otra con teléfonos de agencias encargadas de reservas de hostales. La persona que nos atendió nos dijo que ellos no buscaban el alojamiento a nadie, que teníamos que buscarlo nosotros, y claro, si te lo dicen ellos, por qué vas a pensar que es mentira?

Salimos de allí con el ánimo por los suelos y con el miedo de no encontrar hotel, cosa que era de vital importancia porque teníamos el tren de vuelta reservado para el día siguiente. Fuimos andando hasta los hoteles que nos había marcado la amable y gran profesional que trabaja en la oficina de turismo (léase esto último en tono de ironía...) pero todos estaban llenos. Decidimos llamar a las agencias, pero también todo estaba lleno, por lo que decidimos que lo mejor sería empezar a disfrutar de la ciudad (eran las 12.30) y coger un tren a ultima hora aunque perdiéramos el del día siguiente.

Sabíamos que a la 13h había un barco que te daba una vuelta de casi dos horas por Estocolmo así que corriendo fuimos hasta allí y digo corriendo literal, porque quedaba media hora y teníamos que ir a un sitio que estaba a 20 minutos de distancia! Llegamos hechos polvo y cuando vamos a donde vendía el billete nos dijeron que no quedaba ninguno. En ese momento no sabíamos si lanzarnos al agua o dejarnos atropellar por un coche porque todo nos estaba saliendo mal.

Decidimos volver a la oficina para quejarnos, y cogimos números diferentes para que no nos tocara la misma persona, y en 5 minutos teníamos hotel. Como estábamos experimentados, sacamos el billete para el barco del día siguiente que era el último día que se haría ese tour. Fuimos al hotel, dejamos las cosas, y comimos. Después dimos ya una vuelta por la ciudad y ya relajados pudimos apreciarla mejor, tanto la parte antigua como la parte más nueva y comercial.



Al día siguiente fuimos al paseo en barco y vimos Estocolmo desde 'fuera', pasando por un sitio en donde al barco lo elevaban con agua, porque hay un desnivel entre el mar abierto y el lago que hay alrededor de la ciudad. Y después de eso fuimos a visitar una parte de la ciudad que no habíamos visitado rápidamente porque a las 17h salía el tren y teníamos que comer.


Afortunadamente nos dio tiempo a todo y como cambiaron la hora, a las 16h ya era casi de noche y empezaba a hacer mucho frío, así que llegamos a tiempo para no congelarnos y preparar la Fika. El espíritu del equipo repostero resurgió e hicimos torrijas para 10 personas por lo menos!, y eramos 7!



La vuelta a Stavanger el lunes 29 fue mucho mejor que la primera vez que fui para allá, más que nada porque ya sabía por donde tenía que ir. Y como anécdota decir que en el vuelo de Oslo a Stavanger me encontré con mi profesor de la asignatura y la profesora de noruego en el mismo vuelo! Casualidades de la vida...

1 comentario:

ELSA dijo...

La verdad es que fue muy estresante el momento en el que nos veíamos durmiendo debajo de un puente y ya el ir corriendo a por los billetes y que no hubieran fue la gota que colmó el vaso, ahí pensé seriamente que de algún rincón saldría una cámara y me dirían: INOCENTE, INOCENTE!! Menos mal, que todo salió bien!!!

Un beset