sábado, 4 de agosto de 2007

Hay que sopesar las posibilidades

La mañana del viernes partimos hacia nuestro destino original, la Universidad de Stavanger.
Como somos tan listos, fuimos hasta la parada del bus, que estaba a 100 m con todo nuestro equipaje,(por suerte no llovía) pero no 100 m lisos sino con obstaculos, cuestas y mas cuestas, escalones malditos que hacen que tu maleta vuelque y gracias a que no habían charcos cerca que sino para allí que vamos. Una vez en la parada nos dimos cuenta que lo mejor sería pillar un taxi para ir a la universidad, ya que si no nos hubiese pasado lo mismo del primer día, o sea se, liarla en el bus. Por lo que decidimos volver sobre nuestros pasos llenos de obstáculos e ir a la puerta del hotel, ya que era la única parada de taxis de la zona.


Moraleja 1: Hay que sopesar las posibilidades para no hacer el gilipollas con las maletas encima y por cuestas malditas de un importante grado de inclinación.


Tras pillar el taxi, que por un momento pensamos que nos saldría por un ojo de la cara, llegamos a la universidad en cinco minutos, por lo que solo nos costó 6 euros por personas, que no está nada mal. Salimos del taxi y miramos a nuestro alrededor para encontrar algo que se pareciera a una residencia de estudiantes, pero lo único que había era un edificio que servía como punto de información y un mapa de la universidad. Lo miramos y vimos que un poco más allá había un edificio que ponía 'casa de estudiantes' por lo que pensamos que debíamos dirigirnos hacia allí. Sin embargo, Marina, como si un halo de luz la hubiera iluminado, sugirió que debiamos encaminarnos hacia el edificio que teniamos a 3 metros. Menos mal, porque gracias a ella, fuimos al lugar correcto.


Moraleja 2: Hay que sopesar las posibilidades para no hacer el gilipollas con las maletas encima y por cuestas malditas de importante grado de inclinación.


En el edificio nos llevamos nuestro primer desengaño...nos habían colocado en diferentes residencias, pero no una al lado de la otra, no. A dos kilometros de distancia!!!!! Y no podemos cambiarlo. Llamaron a una chica para que nos acompañara a nuestras respectivas residencias, y en ese momento conocimos a una chica alemana llamada Janinne o algo por el estilo. Nos dejaron en el supermercado que esta al lado de la residencia de Alex y compramos unas cuantas cosas...pocas...porque después del palo que nos habían dado lo veíamos todo más caro de lo normal. El caso era quejarse.

Después de eso, volvimos andando a la residencia de Marina (sí, 2 km) andando cargados de bolsas y una garrafa de 5 litros en cada mano. Se ve que en otra vida fuimos mulos de carga y lo echamos de menos, porque si no, no me lo explico.


Moraleja 3: Hay que sopesar las posibilidades para no hacer el gilipollas e ir cargados todo ese camino ya que podríamos haberlo dejado en la residencia de Alex.


Como por la mañana nos pegamos un pedazo desayuno por no saber cuando volveríamos a comer, dejamos las cosas, y nos fuimos a ver la 'universidad'. Hasta ese momento, bien, estaba cerca de la residencia de Marina, pero lo peor vino cuando empezamos a seguir el camino de 'baldosas amarillas' que según Alex llegaba hasta las espadas de piedra que hay cerca de un lago. Llegamos a un lago impresionante, pero ni rastro de las espadas. Andamos 20 minutos y ni rastro de las espadas, hasta que después de un poco más de una hora, por fin vimos las malditas espadas, que según Marina, siempre estaban detrás de cada curva que el lago hacía.

Moraleja 4: Hay que sopesar las posibilidades para no hacer el gilipollas y andar más de la cuenta.


Esta última moraleja es muy importante para poder conservar tus pies, y para poder seguir andando el resto de tu vida. Además, hay que tenerla muy presente, ya que después de caminar durante 3 horas ida y vuelta, descubrimos que probablente, sólo con haber bajado por la calle de la residencia de Marina (en el lado contrario al que nos dirigimos) hubieramos llegado en ná.

Cuando llegamos, pudimos disfrutar de nuestra primera comida decente en días: tallarines a palo seco, porque no teníamos leche para hacer las millones de salsas que nos hemos traido (que casualidad que eso sí lo dejamos en la residencia de Alex).


To be continued...

4 comentarios:

ELSA dijo...

jejeje..., me gustan vuestras moralejas pero noto cierto aire de pesimismo...creo que haré un estudio psicológico sobre vuestra evolución emocional durante un periodo erasmus, suena bien, no??

Venga, ánimo y un besazo!!!

Anónimo dijo...

Hola guapetones!!!!
Creo que deberiais plantearos empezar a practicar footing, o algún deporte de esos extremos, de andar/correr mucho, tipo carrera por el Sahara, porque lo que es andar, lo haceis mucho, jejeje! pero sóis jóvenes, fuertes, estáis en un edad magnífica y no habrá obstáculo que os impida cumplir vuestros objetivos!!!
ánimo y ya me contareis!!!
besitos

Anónimo dijo...

¿Qué horas son por allá que aún andáis despiertos?
¿estáis de after?

jijijiji

:)

Anónimo dijo...

Qué fuerte lo de las residencias... desde luego que en forma vais a estar!!!