viernes, 19 de octubre de 2007

Patinaje sobre hielo

Otra vez por aquí!!! Esta vez para contar como nos fue por la pista de hielo, porque aunque no lo parezca, "sabemos" patinar.
Pues eso, fuimos el domingo, comimos temprano para poder ir, ya que como aquí cierran las cosas antes, nos tocó comer a las 12, o desayunar, porque casi nos levantamos a esa hora!!
Quedamos para irnos todos juntos, y a todos juntos me refiero a 16 personas, porque íbamos: los franceses, las alemanas y los españoles.

Cuando llegamos, nos llevamos a primera sorpresa, y es que según los noruegos, en la pista de hielo se paga por horas, sí, por horas, osea, que teníamos que pagar por una parte los patines y por otra parte las horas que íbamos a estar "patinando". Sólo pagamos una hora.

Otra de las cosas que nos mosqueó fue la aparición de la típica mujer rubia, con dos niños y el marido que se pone a hacer cola por en medio de la fila, cuando la tía había llegado la última, y por si acaso no se había dado cuenta, Alex le dijo: Vamos todos juntos, y la tía haciéndose la noruega como si no fuese con ella, en fin, que pasó antes de nosotros, lo consiguió. Se coló.

Ya dentro, empezamos a ponernos los patines y a empezar a entrar a la pista.


En la pista, al principio, casi todos (españoles más que nadie) íbamos cogidos y pegados al borde, no me acordaba de que resbalase tanto, pero luego ya nos fuimos soltando, y de ahí que más de uno se llevase una pequeña caída, ejem.



Hay que decir, que viendo a los niños pequeños patinar, eso parecía fácil, pero que no os engañen con lo de la edad, en realidad estoy segura de que eran patinadores profesionales camuflados en cuerpos de niños. Si existen las puertas interdimensionales, por qué esto no?

Y bueno, volviendo al tema de las caídas, hay que decir, que Alex y Sesa ya están experimentados, pero no pasa nada, porque a Alex se le pasó al rato y a Sesa, aunque hoy todavía le duele un poco la espalda, ya puede moverse con más naturalidad.

Cuando pasó una hora, decidimos que no íbamos a pagar por otra hora, más que nada por que estábamos reventados, y cuando fuimos a devolver los patines, nos dimos cuenta de que en realidad podríamos haber estado toda la tarde patinando y haber pagado sólo una hora, porque cuando salimos, nadie controlaba si devolvías los patines y a qué hora los devolvías, en fin.

Volvimos a la residencia como pudimos, verdad Sesa? la pobre no podía ni andar y tuvimos que correr para no perder el bus. Y una vez ya en la residencia, todos nos fuimos a la habitación de Sesa y estuvimos perreando y casi tirados por ahí.


Ésta foto es de cuando estábamos en la habitación de Sesa aplicando medidas para los golpes del patinaje.

Por cierto, yo no me caí.

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