Esta primera noche cenamos en un conocido restaurante cuya marca no diré pero que todos sabéis cual es, pues se caracteriza por tener unos brownies insuperables...y dimos una vuelta andando viendo la ciudad (con frío, mucho frío), aunque durante poco tiempo, pues al día siguiente teníamos que levantarnos pronto.
Andamos cosa mala, pero tuvimos la suerte de llegar a tiempo para subir a lo alto e una iglesia y poder ver la ciudad desde arriba, cosa que también nos sirvió para planificar nuestro siguiente movimiento por la ciudad. Lo último que vimos fue la tan famosa Sirenita, pero bueno...que después de haber visto el resto de ciudad, las expectativas no se cumplieron.
A la mañana siguiente nos levantamos pronto para volver a Linköping y nos encontramos con una bonita multa por dejar el coche mal aparcado (que en realidad no lo estaba) que nos habían puesto un domingo a las 9 de la mañana!!!! Cogimos el coche otra vez y llegamos a Malmö, la primera ciudad sueca después de pasar por un puente que une ambas ciudades, el cual tiene una longitud de 12 km, 8 al aire libre y 4 por un túnel por debajo del agua.
La ciudad me sorprendió más de lo que me esperaba, pues pensaba que era una ciudad normalucha, en la que sólo estaba el edificio más alto de los países nórdicos (que tampoco es nada despreciable) creado por el arquitecto Calatraba. Pero no, tenía sus grandes edificios, sus plazas y sus parques, aunque por falta de tiempo vimos muy poco, lo justo.
Llegamos a Linköping a las 20:30, justo a tiempo para poder comer en la Fika que hacen cada domingo en el living de Elsa. La Fika consiste en que cada domingo, uno cocina dulces para el resto y comimos como una torta boba con coco por encima y algo más que no se lo que es pero que descubriré, pues es una receta que tengo que conseguir por el bien del equipo repostero!
